Un alto en el camino


Así es la vida. Vamos avanzando, paso a paso, caminando el futuro y convirtiéndolo en presente. Un presente que enseguida pasa a ser pasado y quedar atrás.

Es lo que le ocurre a Carla: va a comenzar una nueva etapa de su vida. Lo vivido hasta ahora, son fragmentos de la anterior, de memoria, de vida, que hemos ido experimentando a la vez que ella.

Es el momento de que hacer una parada, un alto en el camino, y dejarle espacio. Habrá más fragmentos en un futuro, esto no es el final, es sólo un paréntesis. Ahora es el momento de vivir nuestra vida real, por unos días, disfrutar del verano y de las vacaciones -quien las tenga-, y de pensar cómo incluir algún que otro contenido en el blog. Os dejo la dirección donde he resubido los fragmentos de Carla, con la intención de traspasarlo en un futuro:















¡Os espero en Septiembre!


Fragmento #160 - A new journey

Viernes, 4 de noviembre
En el punto de partida
Como si me hubieran pinchado, salto de la cama al escuchar la alarma. Hora de levantarse. Un nuevo día, un nuevo comienzo de una etapa más, nueva, en mi vida.
Todo está ya en el maletero y en los asientos traseros del coche. Me abrocho el cinturón y meto primera.
Subo la cuesta del  garaje, piso el acelerador y en un pis pás estoy cogiendo la salida a la SE-30, dirección Madrid.
Abro un poco la ventanilla, suficiente para que el aire entre y me despeine un poco. Doce años entre el colegio y bachillerato, más otros cinco de carrera, se quedan atrás en la ciudad hispalense. Aun habiéndome independizado y comenzado a vivir por mí misma, sola, esto es un paso más allá. Ahora es comenzar de nuevo en otra ciudad, en la Gran Ciudad. A mis ojos, algo gris y fea exceptuando los edificios del centro y del Barrio Salamanca que he visto por fotos.
Miro por el retrovisor: Sevilla se hace pequeña. Se queda atrás. Miro adelante, a la carretera, las líneas hasta el horizonte, que vienen, que son el comienzo de una nueva etapa, de un nuevo viaje.
¡A por todas!

Fragmento #158 - Despedidas

Viernes, 21 de Octubre
En Sevilla
Últimos preparativos. Embalar. Dejar limpio el piso. Ropa de verano recogida. Todo impecable. Hora de las despedidas. Pocos amigos quedan aquí ya. Llamo por teléfono a mi hermana. Vendrá a tomar café, y de vez en cuando le echará un vistazo al piso, para comprobar que todo está en orden. Nadie lo utilizará en mi ausencia.
Me llevo el Mini. Me va a venir estupendamente, sobre todo para ir a comprar al Mercadona, que está algo alejado del piso de alquiler.Tengo un DIA cerca, pero no es lo mismo.
Además, si salgo, o si quiero ir al IKEA, lo voy a necesitar. Mientras, a diario usaré el metro. Pero el centro del máster está a diez minutos andando -cuesta arriba, eso sí-, del piso.
Me llevo mi lamparita de estudio, un organizador de ropa que tengo en el armario, y un par de cajas para almacenar cosas. Llenas de ropa, por supuesto. Una maleta grande y otra pequeña, mi plumón de la cama, y listo. No necesitaré nada más. Sólo congeniar con las compañeras de piso y del máster. A ver qué tal se da la convivencia.
Miro al rededor y me entra la nostalgia. Sin duda, volveré a casa tras terminarlo. No quiero quedarme en Madrid, quiero vivir en mi piso, en una ciudad tan bonita como Sevilla, donde el corre-corre no sea el pan de cada día. Me siento en el sofá, a esperar a mi hermana. Un par de lagrimillas se me escapan y sorbo la nariz antes de que llame al timbre. Ha llegado la hora.