Fragmento #14 - La tarde del libro

26 de marzo 2010
En Sevilla

Se acerca la semana grande sevillana. El centro es un hervidero de mujeres que buscan zapatos a juego con el vestido y hombres que llevan pesadas bolsas de tiendas, tanto femeninas como masculinas. Y yo como una tonta voy justo en ese momento de frenesí en busca un libro para la facultad. Estoy harta de los empujones y las interminables colas, menos mal que las librerías están algo más vacías que de costumbre. En Semana Santa parece que nadie se pone a leer, y menos mal, o no podría aguantar otras diez personas por delante de mí para pagar.
- ¡Hola, Carla!
Alguien me ha visto entre la marea de gente. Por surte, no es Gloria, sino una chica de clase, Nerea. Va todos los días a clase, pero hemos hablado pocas veces, la verdad.
- Anda, vaya casualidad. ¿Qué haces por aquí?
- Dar una vuelta, busco el libro para derecho.
- Es éste, están en aquella estantería -le señalo la última, al final de toda la tienda.
- Ahora iré a por él. ¿Quieres tomar algo?
Esa pregunta me ha cogido totalmente fuera de juego.
- Esto... 
- No sé tú, pero yo necesito un respiro de tanto agobio de gente.
¿Está intentando ser amable? Será porque ve que ahora no estoy todo el día pegada a Gloria?
- Está bien.
- Voy a por el libro, ve pagando y espérame, ¿eh?
Mientras pago la observo caminar hasta la estantería. Quién me iba a decir que despegarme un poco de Gloria me iba a traer nuevas compañías. Enseguida regresa hasta mí con su libro.
- ¿De qué te ríes? -dice sonriendo.
- Pues que tenemos que leernos este tocho y todavía no he ni empezado a mirarme los apuntes.
Paga su libro y salimos de la librería. Ella con un libro en una bolsa amarilla, yo además, con una nueva amiga.