Fragmento #10 - 50x15

Miércoles, 3 de marzo 2010
En Sevilla

Podría haber hecho esto, podría haber hecho lo otro… Podría, podría, podría… primera persona del singular del condicional en indicativo, la posibilidad y opción de elegir algo, de lo que no se tiene certeza.
En España tendría que existir un muro de las lamentaciones donde ir a escribir mis peticiones y reflexionar acerca de las posibilidades que he perdido por indecisión. La vida es como el programa de Carlos Sobera del 50x15. Mucho es que haya llegado a la pregunta número 2. La más pequeña de las decisiones me parece un mundo, siendo así incapaz de tomar una de las opciones y descartar la otra. La eterna indecisión, esa que me ha hecho desperdiciar una de las mejores oportunidades que la vida me ha brindado.

Durante el paseo casi nocturno de ayer me encontré con un viejo amigo de la infancia. De pequeño era bajito, feo, con gafas y aparatos, pero la naturaleza obra milagros y ahora es todo un hombre con cuerpo de modelo. Un par de copas y me pide el número del móvil, el Tuenti y el Messenger. Al despedirnos nos damos un pico, costumbre de buenos amigos.

Aquí es donde vienen las lamentaciones. No es mi estilo y de ahí que aún sea virgen, pero ocasiones como ésta no se presentan todos los días. ¿Por qué no le invité a subir? ¿Por qué no hice algo con ese cuerpazo? Era la ocasión perfecta, el hombre perfecto, el amigo perfecto, el que siempre va a estar ahí y no va a darle más importancia de la que tienen las cosas. Un revolcón, sólo eso, y siempre amigos. Pues no. Total, la noche la he pasado en vela igualmente…

Son las siete de la mañana de un miércoles nublado, que amenaza tormenta. Recuerdo que algo me ha despertado, el sonido del móvil. Lo miro y hay un mensaje. Hablando del rey de Roma… es Marcos. Una sola frase: “te veo a las seis en la esquina de ayer. besos”; y por primera vez veo una única opción.