Fragmento #4 - A tu salud

Sábado, 13 de febrero 2010
En Sevilla

Qué mejor forma de estrenar el piso y mi reciente independencia que organizando una fiesta en casa. Estos días no está haciendo demasiado frío y están casi todos fuera (todos los que tuvieron examen hasta ayer, claro, que son unos pocos). Voy a por otra copa más. No debería beber más, luego pasa lo que pasa… De nada sirve cuestionárselo cuando te da el bajón unas horas después. Pero es un día especial. Y las burbujitas del champán crean adicción. De vuelta a la terraza llaman a la puerta.
Mi cara debe ser un poema mientras miro a mi hermana. El moreno le resalta los ojos verdes.
- ¿Julia?
- Vaya, ¿montas una fiesta y no invitas a tu única hermana? Eso no está bien.
- Te tenía de viaje por las Caimán. ¿Qué ha pasado? –Ella no desaprovecha la más mínima oportunidad para viajar que mi queridísimo padre nos da. Así que para ella pasar un fin de semana en las antípodas es habitual. La crisis no afecta a esta familia…
- He vuelto hace un par de horas. Mientras dejaba las maletas en casa de Borja ha llamado papá y me ha dicho que te habías ido –sí, el novio con al que le han dado un lametón en el flequillo, vaya con la moda-. Así que pensé que podía hacerte cambiar de idea si te hacía una visita. Y aquí estoy.
- Pasa, estás en casa.
- Gracias. ¿Estás bien? Te veo algo pálida.
- Sí, sí, ha sido la sorpresa.
Sí, la sorpresa y el champán; vaya mareo. Necesito recuperarme. Voy a tenderme un rato a ver si se me pasa. Total, estoy en mi casa. Y parece que no hay ninguna pareja montándoselo en mi cama, así que aprovecharé. Qué pena que no tenga príncipe azul que me despierte a lo Bella Durmiente.