Fragmento #12 - Desde la pared

Jueves, 11 de marzo 2010
En Sevilla

Aburrida, así estoy. No deja llover y ya he vuelto de clase. He mirado el correo, el tuenti, el facebook y un par de webs más, he limpiado y ordenado todo el piso, he lavado la ropa y he comido. Tengo toda la tarde libre, sin nada que hacer. No hay nadie disponible para dar una vuelta, y con el tiempo que hace fuera, tampoco se apetece mucho salir a la calle si no es para meterse corriendo en una cafetería. El Starbucks es un gran sitio para eso, pero estos días está abarrotadísimo. Pero con las ganas que me están entrando de un café… Voy abajo, debe haber alguna cafetería cerca.

White&Black… ésta la han abierto hace poco y desde fuera parece que está bien. Es pequeñita, pero no está mal. Necesito cafeína de la buena. Vaya, más propia imposible. La decoración interior es buena: hay paneles con frases de escritores célebres, en negro sobre la pared blanca letras formando ondas y bucles, sin ningún orden, y unos buenos sillones. Me recuerda a los cafés de Centroeuropa, y aquí también hay una estantería a la entrada con libros. Seguro que su dueño no es de por aquí…

Hay poca gente, y algunos están leyendo, bien la prensa, bien un libro. Un par de mujeres hablan en la otra esquina, y hay música de fondo. Me siento al lado de una ventana, en un sofá pequeñito. Un camarero rubio me toma nota y se va. Al poco me sirve una taza grande, con un buen montón de nata y polvos de cacao por encima. El fondo es café con leche, pero muy oscuro. Sólo intercambiamos un “muchas gracias” y “de nada”. Aquí la gente es de pocas palabras. La próxima vez me traigo un libro. Al menos, aunque no hable con nadie, estaré más acompañada que en casa. Un hombre, de mediana edad entra por la puerta y se sienta en la misma mesa que otros dos. Dejan sus periódicos y se ponen a hablar, aunque respetando en el tono de voz a los otros clientes del café. Me dan ganas de llorar. Desde hace tiempo me siento sola. No sirve de nada estar bien situada cuando no tienes lo más básico: amistad y amor. Pero eso en mi familia se demuestra poco. Sí, mis padres me quieren, pero a veces no es suficiente. Hay que demostrarlo. Mi vida no ha estado precisamente llena de ninguno de los dos sentimientos. Amigas del colegio no conservo, sólo eran unas interesadas cuando les convenía. Ahora tengo algunos buenos amigos, pero casi todos se marchan el jueves para pasar el fin de semana en sus casas.

Una frase de la pared atrae mi atención. “Mirada de cerca, la vida es una tragedia, pero vista de lejos, parece una comedia”. Chaplin.