Fragmento #15 - Nazareno, dame un caramelo

Sábado, 03 de abril de 2010
En Sevilla

- ¿Me da una estampita?
- ¿Tiene un caramelo?
Incansables. Toda la tarde con esta cantinela. ¿A las gemelas les han dado cuerda o qué? Como siempre, me ha tocado a mí hacer de canguro, y esto es cada vez que viene mi prima a Sevilla, es decir, bastante a menudo. Aunque sus dos niñas parecen angelitos, con esos rizos rubios, los ojos azules y la piel muy clara, en realidad son dos pequeños diablillos. Para que sus padres gocen de un rato de tranquilidad, me las he llevado al centro a ver pasos. La primera hora han estado muy quietas, quizás les ha impresionado ver el esqueleto del Santo Entierro, pero en cuanto ha pasado por delante el primer paso de esta cofradía, las criaturas se han hartado de esperar y matan el tiempo poniéndome de los nervios a mí y a todos los nazarenos. La mujer mayor que está a mi lado me mira moviendo la cabeza, ¡como si yo tuviera la culpa de que estuvieran tan malcriadas! Cómo explicarle a esa señora que solo soy una pobre víctima en todo este fregado.
- Clara, Blanca, no está bien que pidáis tanto.
Me miran. Oh, oh…
- Buaaaahhhh
Mierda, Carla, ahora las haces llorar.
- Venga, no pongáis esa cara, que estáis muy feas cuando lloráis.
- Me has llamado fea, buahhh
Esto va de mal en peor.
- Si no lloráis os compro un helado, ¿Vale?
- Noo, yo quiero estampitas
- Y yo caramelos
- Vamos, Clara, luego pides más –me sacan de quicio-. Yo te compro caramelos, Blanquita.
No me queda otra que largarme de aquí. Vaya pollo que han montado las dos enanas estas.
- Espera tiíta
Un nazareno se les acerca y les da caramelos y una estampa del Cristo de su hermandad. Al final las mocosas se han salido con la suya. El tipo me saluda con la mano y reemprende la marcha. Por un momento me ha parecido que le conocía, pero con ese capirote…
Ahora las dos niñas sonríen, contentas. De todas formas, me las llevo de aquí. Donde estábamos nosotras se ha metido otro niño, que extiende la mano y dice:
- Nazareno, dame un caramelo.