Fragmento #19 - Día de relax

Sábado, 10 de abril 2010
Cerca de Sevilla

Hoy me han dado el día libre. En los findes con buen tiempo, la gente que viene a este café desaparece, y al encargado no le gusta pagar un sueldo inútilmente. Así que cojo mis botines, una mochila con comida y una botella de agua dentro y pongo rumbo a un día de relax. La Corchuela, parque periurbano de Sevilla no está tan lleno como otras veces. Me recuerda a mis años de campamento. Bueno, más bien a mi año en los BoyScouts, porque el resto no se pueden llamar así. Los campamentos para niñas con papás muy pudientes eran muy diferentes a los normales. Allí no se escalaba or una pared rocosa, ni se subía a los árboles, ni se hacía una fogata. No. Allí se aprendía a tocar la flauta travesera, modales y cómo comportarse en las fiestas de la alta sociedad, a combinar modelitos... La mayoría de estos campamentos están en otros países, como Inglaterra. Un verano, cobrándome un favor que me debía una compañera del colegio, me ayudó a entrar en los BoyScouts. Fue mucho más duro de lo que me esperaba, pero me ayudó enormemente a aprender hacer las cosas por mí misma, a madurar. Ese año me gané una buena bronca cuando se enteraron mis padres, pero pude ir de nuevo el verano siguiente. Después de eso, dejé los campamentos. Me iba con uno de mis tíos que se pasaba los dos meses de Julio y Agosto viajando de una ciudad a otra. Eso sí que era una experiencia de verdad. No siempre comíamos en buenos restaurantes y dormíamos en mullidas camas de hoteles de lujo. Él me enseñó que aunque se tenga mucho dinero, hay que saber cómo y dónde invertirlo, y también a saber conformarme con lo que hubiera en ese momento. Era el hijo "loco" de la familia de mi padre.Pero yo sabía que era el que mejor se lo montaba. Así, añorando esos días, estoy tumbada en una manta escuchando a los pájaros y observando a las hormigas llevar las migajas de mi comida a su hormiguero, para cuando llegue nuevamente el invierno. Aquí puedo aislarme del ruido y de los problemas de la ciudad. Es el lugar más cercano donde ir para no pensar en nada y disfrutar al máximo de lo que nos ofrece la naturaleza. Y con este pensamiento me quedo dormida durante un rato, con el sol filtrándose entre algunas ramas delos árboles. Porque no hace falta irse lejos para disfrutar de un día de fiesta.