Fragmento #26 - Amasando la masa

Miércoles, 21 de abril 2010 
En Sevilla

¿Pero qué hace este tío? Mejor no saberlo. ¡Dios, qué asco! Y en plena clase. ¿Se creen que no te pueden ver? Oye tú, que no tienes la capa invisible de Harry Potter ¡eh! No quiero mirar, no quiero mirar, noqu… Agh, ¡sí que la tiene metida! Auch, joder, que me has dado con la pierna, y no es que la estés moviendo de impaciente. No soy capaz de concentrarme en las diapositivas de clase con éste al lado. A ver si se da el gusto ya de una vez y podemos seguir. Es la última vez que me pongo en las últimas filas. Todos los que están aquí parecen pirados o salidos. Buscaré otro grupo con el que sentarme mañana, porque ésta es ya la última hora.
- Señorita –el profesor me mira con cara de pocos amigos, pero no estoy segura de si va conmigo- sí, usted, la del chaleco verde.
- ¿Yo? –Se escucha en la fila de delante.
- No, la señorita de atrás, la que está junto al caballero del chándal azul
Vaya, pues sí que es a mí. Miro al chico de al lado, que está más colorado que un tomate. Más de cincuenta cabezas se giran hacia atrás. Te pillaron con las manos en la masa, ¡ja! Y nunca mejor dicho. Él también me mira a mí, e inconscientemente bajo la cabeza hasta la zona donde está concentrado desde hace rato. De nuevo miro al profesor. Por el rabillo veo cómo saca las manos de los bolsillos del pantalón.
- ¿S-sí?
- ¿Puede explicarnos qué ha ocurrido estos últimos días con el caso de Garzón?
- Sí, esto… en el fin de semana, ha dado un vuelco porque…
Cuando termino de responder, miro de nuevo al chico del chándal, a mi vecino de asiento. ¿Qué hace mirándome las piernas? La falda está algo corta, pero no vas a ver nada. A él parece darle igual, sigue ensimismado en el hueco que se hace entre el borde y mis piernas. ¿¡Será asqueroso el tío!? La clase aún no ha terminado, pero necesito algo de aire puro, que el de aquí dentro está demasiado viciado. Me levanto de la banca, que chirría delatándome, y salgo por la puerta de atrás. Parezco una ladrona escapando, pero sólo soy una presa que se escabulle de un cazador furtivo.