Fragmento #36 - ¿Será qué...?

Martes, 11 de mayo 2010
En Sevilla

Estoy tumbada bocarriba en la cama sin poder dormir, pensando, dándole vueltas una y otra vez al coco, a lo que pasó la otra noche. ¿Por qué no puedo quitarme a Diego de la cabeza? Y cada vez que lo recuerdo llorando, se me hace un nudo en la garganta. No sé qué haré cuando vuelva a verlo en el café mañana, porque ayer no se pasó. Nada más que dormimos juntos, pero para mí es como si hubiera sido algo mucho más, como si hubiéramos ido más allá. No puedo decir que tan intenso cono el sexo porque aún no lo he probado, pero había algo muy profundo. Pero ¿qué estoy diciendo? Eso era porque soy muy sentimental y empática, sólo eso. Aunque, ¿a quién quiero engañar? ¿Seguro que solamente es eso? No, definitivamente, hay algo más. Pero no puedo contemplar esa posibilidad, no. No puedo permitírmelo. Él me ve como alguien que le ayuda, nada más, y que me adore, no es más que una muestra de cariño entre amigos. Sí, es eso, nada más. Mierda, soy tonta de remate. Carlita, te dicen unas cuantas palabras bonitas, se portan amablemente contigo y ya estás comiendo de la palma de quien sea. Pero eso no quiere decir que me… bueno, me pase con todas las personas. Ni mucho menos. Por algún motivo, la vida ha querido que sea diferente con este chaval. Vaya putada.

Estoy harta de dar vueltas en la cama. Me voy a ver una peli. A ver cuál cojo… ésta. Se me va a rayar el dvd de tanto verla. Veamos, una mantita para el sofá… aquí está, ahora un paquete de almendritas saladas y otro de clínex. Bien, lo tengo todo. Veamos una vez más Ana y el Rey.