Fragmento #39 - Sacha

Viernes, 14 de mayo 2010
En Sevilla

No sé por qué, pero el nombre de esta discoteca me recuerda a Pacha, la de las dos cerecitas. Puede tener su lógica si nos paramos a ver el género que hay habitualmente por aquí. La mayoría tiene las dos cerezas y el rabito en el medio, pero el uso que le dan me parece que va a ser muy distinto. Sí, es cierto que en ambos casos, irían hacia un túnel, vale, pero no es el mismo túnel si tenemos en cuenta que en Pacha hay tanto hombres como mujeres, y aquí lo que abundan son hombres. Por lo tanto, tanga con tacones y bailes a lo gogó= gay. Pero qué gays. Algunos son verdaderos modelos. Ya sé dónde están los tíos buenos de Sevilla, y es una desgracia. Aunque ver cómo se lían dos de estos bombones, pone lo suyo, sobre todo, si te imaginas un trío con ellos. En fin, creo que se me ha subido demasiado el vodka con limón que tengo en la mano, será mejor que me siente un ratillo.
Entretanto, veo pasar a uno de los del grupo con el que he salido hoy tirando hacia los servicios de la mano de otro muchacho. A mi lado se sienta Amanda, una de las que hace espectáculos en la disco.
- Me gusta tu pelo, querida –tiene un deje en la voz muy gracioso.
- Gracias. El top te sienta muy bien.
- He conseguido rellenarlo de natural. Estas dos que ves aquí no son de silicona.
- ¿Qué talla tienes? –no sé lo que digo.
- Uy nena, la 95, pero ya te digo, es todo hormonas –me guiña un ojo.
- ¿Cuánto tiempo llevas tomándolas? –definitivamente, el alcohol me hace abrir demasiado la boca.
- Desde los quince, cariño. Ya soy una abuela en esto.
Le preguntaría si se ha operado, pero me parece demasiado descarado. Así que me limito a beber. Seguimos charlando, de cosas más banales, hasta que viene un tipo que se sienta a su lado y comienzan a comerse la boca. Supongo que será el jefe de esto por la pinta que tiene. Esto empieza a ser algo incómodo, así que me levanto y bajo a la pista de baile. Un chico del grupo, el único que creo que es hetero puesto que a veces pone caras raras cuando le cogen el culo, se viene a mi lado y empezamos a bailar. Es muy diferente a Diego, pero también es guapo. Por suerte no tengo que estar pendiente de los babosos y saco mi lado salvaje. Está siendo la mejor salida de todas. A lo lejos veo a otro de los chicos del grupo liándose con otro tío. Pero ahora lo que me importa es seguir girando al ritmo de la música, que siga haciendo efecto el vodka. Me pego al chico hetero. No sé si lo volveré a ver, porque es un invitado del amigo de otro amigo de alguno del grupo, así que qué más da. Y en menos que canta un gallo, nosotros dos también nos besamos. Ahora mismo, no soy capaz de pensar en nada más.