Fragmento #41 - Poesía japonesa

Martes, 18 de mayo 2010
En Sevilla

Hummm acaba de destrozarme el poema. Creo que debería haberse metido a sastre o peluquero, porque le encanta recortar palabras de aquí y allá. Mi precioso poema, que se me vino anoche mientras escuchaba a Diego, ha quedado reducido a apenas tres versos.
- Esto podría ser un haiku.
Haiku te voy a dar yo a ti.
- Por favor, escriban ahora un haiku, y recuerden que tiene que ser cinco, siete, cinco.
Uhh, y encima con premio. Bueno, pues tan difícil no es, total, solamente hay que unir varias palabras procurando mantener el número de sílabas que ha dicho.
- Las palabras que deben utilizar están en la pantalla -hay una lista con seis o siete de ellas-. Y recuerden, son la esencia de todo.
Deja cinco minutos para que lo escribamos. En menos de uno tengo el mío. Me sorprende que haya salido solo, sin necesidad de pensarlo.
Quizás esas personas que dicen que los escritores solamente hacen buenas obras cuando están borrachos o enfermos de amor, sea cierto. A todos les viene la musa, a mí… ¿el muso? Mejor le llamaré mi ángel. Le pediré opinión sobre haikus en cuanto le vea. Quizás él también haya escrito alguno. Es curioso, los chinos y los japoneses hasta en la sopa, y siempre economizando, porque lo que se dice en cien palabras, ellos lo dicen en tres versos de no más de cinco o siete sílabas. Así está claro que los libros son más rentables y baratos que los europeos. Estos últimos también es cierto que te sueltan una parrafada para expresar una idea de no más de una línea, y si no, que se lo pregunten a cualquier filósofo ilustrado.
Esta vez no me ofrezco voluntaria, pero por tener sentado a Luis a mi lado, el profesor me mira de nuevo. Sí o sí leo lo que he escrito:

Amor ardiente,
profunda herida de luz
emana la piel

Me sigue mirando pero no dice nada. Me dispongo a ver desbrozado otro de mis poemas, pero curiosamente, hace leer a otro chico. Me mira una vez más, de reojo, y se sonríe. Me siento como si estuviera en bragas ante él. No sé dónde meterme de vergüenza ¿y si escondo la cabeza como las avestruces? No, eso no arreglaría nada. Es demasiado tarde, me ha visto desnuda.