Fragmento #48 - Primero la obligación, después la devoción

Lunes, 21 de junio 2010
En Sevilla

Sólo dos exámenes más. Venga, un último empujoncito.
A los niños ya les han dado las vacaciones, y la piscina está a rebosar esta tarde. Para mí sin embargo, la preciada libertad no llega hasta el viernes a las seis, la hora de los toros. Sí, una matanza es lo que van a hacer en la facultad. Por primera vez, no he podido estudiar. Ya me había acostumbrado a las matrículas, pero parece que este año no va a haber una buena cosecha. Si consigo aprobarla aunque sea con un cinco, me conformo, además, no soy de las que hacen favores para subir nota. El único con el que podría es con el de historia del periodismo, un bombón bien dotado, a lo que se añade el morbo de ser profesor. Pero mejor bajar de las nubes a la realidad.

La recompensa de todo este esfuerzo será un verano sin apuntes, y lo más inmediato: un fin de semana en la playa con Diego. Me recoge en la facultad al acabar el examen, y así amanecemos en Costa Ballena. Voy a quedarme en el chalet familiar, aunque no me agrada demasiado la idea de seguir dependiendo de la tarjeta y los lujos de mis padres. Pero hasta que consiga tener uno propio… No hay nada de malo, ¿no?
Pero primero la obligación y después la devoción, como decía mi tata Mariana. Así que manos a la obra.