Fragmento #64 - Vuelta a la rutina

Lunes, 2 de Agosto 2010
En Sevilla

Me he levantado tarde. Demasiado tarde. Debería haber estado a esta hora en el café, porque es la última semana que va a abrir antes de tomarse -o darme, más bien- vacaciones el dueño hasta la segunda semana de septiembre. No entiendo muy bien por qué se ha cogido así los días, pues en septiembre la gente ya está aquí, y esta semana, este barrio estará casi muerto. Es cierto que la crisis hace que las familias salgan menos de la ciudad y se queden en Sevilla, pero puedo asegurar que la mayoría de los que viven en Nervión no se ven afectados por ella. Pero bueno, él sabrá lo que hace, al fin y al cabo el café es suyo, no mío. Para mí, mejor, porque esa semana la utilizaré para comprar de cara al nuevo curso lo que me hace falta: unos cuantos bolígrafos, más folios, etc. En definitiva, material escolar. Mientras me pierdo en estas cavilaciones, suena el móvil. Es Nerea... vaya, creí que sería Diego.
-¿Sí?
- ¿Carla?
- Sí, dime.
- Esta tarde a las once en la puerta de tu casa ¿vale?
- Hummm ¿cuál es el plan?
- Chupitos, buena música y mejores tíos.
- Nerea, que yo ya tengo novio... -novio... lo había dicho... sí...
- Eso da igual, por mirar no va a pasar nada ¿verdad? Pues eso, te espero abajo.
No tengo elección.
- Está bien... iré...
- Eso me gusta. ¡Hasta luego!
Y corta más contenta que unas pascuas. Nada, que después de cerrar a las diez, tengo una hora para cambiarme y cenar antes de salir de marcha. Ya hace varios días que no veo a Diego. Ni yo tengo tiempo para él ni él para mí, pues está demasiado ocupado arreglando papeles y buscando piso en Londres para comienzos de septiembre. Y esta noche es otra más sin él. Al menos, sé me hará menos dura al estar fuera, y sin pensar tanto en que no está al otro lado en mi cama. Así pues, cojo el bolso, las llaves y me voy al café. Espero que haya gente, o se me hará insoportable el día de hoy.