Fragmento #70 - Destino London

Miércoles 11 de agosto 2010
En el Aeropuerto de San Pablo, afueras de Sevilla

"Pasajeros con destino Londres Gatwick, embarquen por la puerta..."
Esa llamada es para mí. Vamos, vamos, rápido. Cuanto antes llegue, mejor sitio cogeré. ¿Lo llevo todo? A ver, DNI, maleta, móvil, billete... sí, creo que sí. Tengo el estómago revuelto, no se me ha aplacado ni con el  Aquarius, demasiados nervios, demasiados. Ya quedan cinco minutos menos para verle. ¿Le gustará que vaya? Seguro que se sorprende, sí. Pero, ¿y si....? No, no fuera pensamientos negativos, estará encantado de que esté allí con él unos días.

Paso por la puerta de embarque, la cola llena toda la pasarela. Un hombre saca dos bolsas grandes de plástico, de las que asoman los restos de comida, las revistas y otros deshechos de los anteriores viajeros. Es lo que tiene el low cost, no son los mejores aviones, no hay un servicio discreto de limpieza de los mismos y a veces, escasea, pero por lo menos son baratos y rápidos. Una señora con un collar de perlas me mira de reojo e intenta avanzar por la cola discretamente. Coloco mi maleta al lado y me pongo en jarras, muy disimuladamente, claro. Ahora me mira más descarada y se queda detrás de mí, ya sin poder pasar. Lo lista que es la gente, intentando colarse. Siempre que pueden lo hacen en los supermercados, así, como si no fuera con ellas la cosa. Lo siento, pero aquí no se me cuela nadie.

Vamos entrando y consigo sentarme en la parte delantera, de las primeras filas. Después de todo, tengo suerte. Menos de quince minutos después, mientras los últimos pasajeros se abrochan los cinturones de seguridad, el avión se pone en movimiento. El capitán saluda, las azafatas hacen sus gestos y el aparato despega. Subimos un rato hasta que se estabiliza en el aire. Las casas se hacen cada vez más pequeñas y nosotros ya vamos caminito de Londres.