Fragmento #73 - La Nada

Sábado, 21 de agosto 2010
En Sevilla

Llevo varios días como un autómata. Me visto, desayuno, voy a trabajar, regreso a casa, me ducho, ceno y me acuesto. Es muy rutinario, lo sé, pero ahora mismo es lo único que soy capaz de hacer. Intento ver una película, una comedia, pero no me sale ni una risa. Recuerdo las últimas horas difusas. Luis y Nerea me llaman de vez en cuando, y yo de vez en cuando les cojo el teléfono. Necesito alejarme de todo esto, pero no puedo. Sé que ha pasado una semana desde... Londres, todavía no puedo hacerme a la idea. No siento nada, me siento como un robot: sin vida pero que alimentado por una batería, realiza las funciones para las que fue programado. Es un vacío que se ha extendido por todo mi cuerpo como una nube gris, densa, asfixiante, no siento, no pienso, nada.

<<La Nada>>

Cojo uno de mis libros favoritos y acaricio la tapa. Nadie mejor que él sabe describir qué es La Nada. Tumbada en la cama, me dejo llevar como hace tiempo por las palabras de Michael Ende, que me transporta al mundo de Fantasía. Pero esta vez es diferente, ahora mismo, soy uno más de esos adultos que ha perdido la capacidad de imaginar, uno de esos que provoca La Nada... Me preparo para una nueva historia, un nuevo mundo, siempre diferente aunque lo hayas leído las veces que sea. Vuelvo a pasar los dedos por la tapa, lo huelo y lo abro por el Prólogo:

<<Libros de ocasión.
Propietario: Karl Konrad Koreander>>