Fragmento #80 - Sucedió una tarde de verano

Viernes, 27 de agosto 2010
En Fuente de Cantos

Hoy hemos estado en la Plaza de Abastos del pueblo, dando un paseo por el centro, visitando la Parroquia, la iglesia de La Hermosa y El Carmen (todavía es un convento de monjas de clausura). Además, hemos pasado por la Biblioteca, y lo he llevado hasta una fuente que visitaba de pequeña y donde descubrí qué tipo de pez es la carpa. Ahora, estamos de nuevo en la casa, recién duchados y sentados al fresco en el patio.
- ¿Te apetece sentarte en la calle?
- ¿Todavía se estila eso? -Luis es un chico de ciudad, normal, pero nunca ha vivido en un pueblo.
Salimos fuera, con un par de cojines y nos sentamos en los escalones de la acera. El cielo tiene los colores del atardecer, y se siente ya cómo el aire refresca las calles. Un coche blanco llega y para en la acera justo enfrente de nosotros. El estómago me da un salto al ver a un chico bajar del mismo. Es mi amigo de toda la vida, José. Corro hacia él y lo abrazo, estoy loca de contenta. Hacía tanto que no lo veía...
- Te presento a Luis, mi amigo de la facultad.
- Hola -no sé por qué pero está algo seco.
- Hola, encantado de conocerte -José está más alegre, le estrecha la mano.
Después de charlar un buen rato, dejo que se vaya a saludar a su abuela y sus tías. Sólo ha venido para recoger unas cuantas de cosas de la casa de sus padres y dejar otras tantas ahí. Por lo que está un poco más y se marcha, quedando para dar una vuelta por Zafra, donde vive, enseñársela a Luis y tomar algo para ponernos al día.
- ¿Cómo os conocisteis?
- Pues... desde pequeños, ya ves que su abuela vive justo enfrente, él vivía con ella hasta los cinco años.
- Ahm -silencio-. ¿Y habéis...?
- ¿Hemos... qué?
- Ya sabes... -sí, ya me imaginaba por dónde iba.
- ¿Salido juntos? Bueno, algo así, sólo quedamos un día, nos... besamos y ya está. Cada uno vive en un sitio distinto, tiene su vida, y la amistad es más fuerte en nosotros que cualquier otro sentimiento, además de que éramos adolescentes llenos de hormonas -silencio de nuevo.
- ¿Y ahora?
- Nada, amigos, como tú y como yo.
Nos miramos, los mofletes empiezan a adquirir un tono rosado en mi amigo, supongo que también a mí me pasa lo mismo. Sí, seguro... Al menos, me gustaría aunque sólo fuese un día, pasarlo con Luis. Y entonces, pasa: me coge de la mano y tira de mi hacia él. Unos labios suaves presionan los míos durante unos segundos, apenas suficientes, donde la calle, los escasos coches que pasan, y los últimos gorjeos de los pájaros dejan de oírse.
- Lo... lo siento Luis, sé que eres gay y yo...
- Shhh
Y vuelve a besarme dulcemente. El aire mueve el pelo suelto que me hace cosquillas en la espalda, provocándome escalofríos unidos a los que tienen origen en el costado, donde descansa la mano de mi amigo. ¿Por qué lo hace? ¿Porque quiere probar algo nuevo? ¿Porque está confundido? ¿Porque tiene "esa" necesidad física que ha de saciar y soy la única que está por aquí, aunque sea una chica? En el fondo, una boca es una boca, y ya puestos, él entrará igualmente en algún sitio "agradable". Pero, ¿y yo? yo... da igual, un día, una noche, sólo eso me basta, estar con Luis.