Fragmento #81 - Sueño de una noche verano

Madrugada Viernes al Sábado 28 de agosto 2010
En Fuente de Cantos

Estamos tumbados uno junto al otro, en mi cama, recorriendo con la yema de sus dedos mi cuerpo semidesnudo. Tapados únicamente por la ropa interior que aún no nos hemos quitado, queda poco para ello, nos cubrimos con la sábana porque hay gran diferencia entre la temperatura corporal y la exterior. Mientras, nos besamos. Besos dulces y largos, poco a poco más largos y húmedos, apasionados. Me cubre con sus brazos, queda encima de mi cuerpo, su espalda se ve ancha y fuerte desde este ángulo. Hace las delicias besándome el cuello, los hombros, me incorpora un poco para quitarme el sujetador y ahora hace lo propio con mis pechos. Siento que estoy en el cielo. Su cuerpo se enreda entre mi piernas, lo noto  presionando contra mis muslos. Quiero que me haga suya, sentir que estoy en el paraíso. Le muerdo débilmente en el cuello, excitándolo aún más si cabe, y provocando ya lo inevitable.

Lo poco que nos tapaba, queda tirado no sé dónde. Medio minuto después, bien protegido, se acomoda de nuevo entre mis piernas. Siento una especie de corriente, seguida de otra, y otra más. La suave cadencia revitaliza mis sentidos, estoy viva, disfrutando, estremeciéndome de pies a cabeza. Luis es muy dulce, y por lo tanto, hacerlo con él, también lo es. Estoy notando escalofríos donde antes no había sentido, experimentando sensaciones nuevas. Y aunque puede que dure sólo una noche... estoy disfrutando como nunca antes.
- Carla... -hunde la cara en el hueco del cuello.
- Ah...
El ritmo aumenta, sin llegar a ser frenético, sin perder la dulzura. Ah, está rozando zonas que antes no habían estado tan sensibles, que sólo había explorado por mí misma en un par de ocasiones... Si sigue así, hummm. Estoy derritiéndome por momentos, va a conseguir que enloquezca...
- Sigue... Luis...
Levanta la cabeza, me mira y... obedece, ambos abandonados al deseo, más profundamente cada vez.
Luis agarra las sábanas con una mano, con la otra... termina de llevarme al cielo, y él lo toca también.