Fragmento #82 - Salsa

Sábado 28 de Agosto 2010
En Fuente de Cantos

No tenía ni idea de que Luis supiera bailar salsa, con lo tímido que parece a veces... En el pueblo abren la discoteca de verano cada año, diferente y a parte de la típica discoteca de jóvenes. Ésta es más para adultos, niños, abueletes, al aire libre, y por lo tanto tiene menos música "ta-chún" como le llamo yo. Ahora ponen salsa, y aquí estamos los dos, bailando al son de la música. Es de los pocos bailes que no se me dan especialmente mal. Dando vueltas, subiendo la temperatura a cada paso que damos, sudando en una noche que se mantiene fresca, como las anteriores. El bailoteo aumenta la adrenalina, y así nos pegamos más de una hora, no estoy segura, he perdido la noción del tiempo. Después, salimos riendo de allí, nos montamos en el coche y con las ventanillas bajadas conducimos hasta la casa, con el aire revolviéndonos el pelo. Me siento feliz, libre, como cuando llegas al mar y hueles la sal, el aire entrando en tus pulmones.

Entramos en la casa con la misma sensación embriagándome (por lo menos a mí), giramos un par de veces y terminamos tumbados en la cama. Empiezo a temblar. El sudor se enfría, y la temperatura de mi cuerpo aumenta. Luis, que ha caído encima de mí, se frena, irguiéndose. Él también está temblando.
- Lo siento, sé que está mal, que tú eres gay y...
Intento disculparme pero no me da tiempo, un segundo después se ha lanzado a mi boca. A quedado claro que da igual, gay o no, el deseo puede con los dos. Sólo nos queda una noche, ésta, así que ¿para qué desaprovecharla? Y dejo de pensar, de sentir alrededor nuestro, concentrándome en Luis, despejando la mente e intentando que quede en blanco. Siento el roce de su piel, contra la mía, su colonia, cómo se nos eriza el vello mientras nos dejamos llevar... Y nuevamente, me entrego a la pasión, me entrego completa y únicamente a él.