Fragmento #85 - Caminando entre palabras

Martes, 31 de agosto 2010
En Sevilla

- ¿Diga?
- ¡Ey! ¿¡Qué tal!? ¿Dónde te has metido Carlita? -el tono de voz de Nerea suena con rintintín.
- En casa, ¿dónde voy a estar con el calor que hace?
- Creía que... ¿tan pronto has vuelto?
Sabía a lo que se refería. Y no tenía ganas de hablar de ello.
- Nerea, ¿quieres algo? estaba a punto de entrar en la ducha.
- ¿Tienes algún chico guapo que te espera? Porque vaya ganas de colgar, chica.
Dudo unos segundos en contestar, ella aprovecha la ocasión.
- ¡Oh! ¡No me digas!
- No, no hay nadie, ni lo habrá.
- ¿Carla? ¿Ha ido todo bien con Luis?
- No, para nada. ¿Podríamos hablar esta tarde? Me gustaría preguntarte algo.
Se queda callada unos segundos, meditando.
- Vale, ¿a las 8 y media te parece bien? En el Nervión, en la esquina de los puestos, tengo que hacer cosas antes por allí.
- De acuerdo, allí estaré.
Tengo que saber qué pasa con Luis. Y no me atrevo a preguntárselo a él. También yo debería hacerme las mismas preguntas, como había sugerido. Pero... ¿tan pronto podía volver a gustarme un chico? ¿o ciertamente era por sacar a Diego de mi cabeza?

Instintivamente, había sacado el cuaderno y un bolígrafo, donde escribía todo lo que pensaba, sentía, no sólo como un diario. Dejo que el bolígrafo se deslice por la hoja, garabateando letras, palabras, que forman frases. Éstas a su vez párrafos, convirtiéndose en un monólogo mudo, entrelazándose unas partes con otras, dándole un poco de sentido a todos los pensamientos y sentimientos inconexos que tengo.

De que considero que me he desahogado lo suficiente, leo lo que he escrito. Sin duda, y pese a que Diego había significado un punto de inflexión en el que muchas cosas habían cambiado, desde la "primera vez" hasta la forma de entender mis sentimientos o maneras de vivir, Luis también es importante para mí. Mucho más de lo que había pensado hasta el momento. Y no estaba ahí para sustituir a Diego, sino para dar un paso más allá y haber encontrado un huequito dentro de mí. Cada vez más grande. ¿Qué es exactamente? Eso tendré que ir descubriéndolo día a día, pero primero he de convencerlo a él de que sé por dónde va el camino.