Fragmento #88 - Café con leche

Martes, 7 de Septiembre de 2010
En Sevilla

Y descafeinado. Cuanto más flojo y menos cafeína que altere los nervios, mejor.
Luis está en casa. Iba a venir acompañado de Nerea, pero ésta, en el último momento, le dijo que no se había acordado y tenía planes. Vamos, excusa barata para que estuviéramos solos, que sólo se traga -y creo que a duras penas y con mucha resignación- el pobre de mi amigo.
- ¿Dos?
- No, una mejor.
Sí, mejor que no le ponga mucha azúcar, o también se volverá hiperactivo como los niños cuando toman dulces. Yo tampoco tomaré mucho, bastante rápido late ya el corazón.
- ¿Te has matriculado ya, Carla?
Chamusquina. Temas imparciales.
- Sí, esta mañana. Creo que el viernes llevaré los papeles, quiero estar segura de que he elegido bien la optativa.
- ¿Por cuál te has decidido?
- Humm -me coloco un mechón de pelo detrás de la oreja- he cogido Viajes e Innovación. ¿Y tú?
- Viajes también, y luego la de Promoción y distribución de periódicos o algo así.
- Estaremos juntos, entonces.
- Sí, eso parece.
Silencio. Nos miramos y desviamos nuestros ojos hacia otra parte de la casa, el café o cualquier objeto que nos devuelva a una situación de normalidad. Ha sonado un poco... tirante. ¿Por qué se comporta así, como decepcionado y disgustado? Aparte de un punto distante.

Cojo la taza con ambas manos y me la acerco a la boca. Tiene bastante leche, pero me sabe amargo, como sus palabras. Puede que el curso resulte más complicado de lo que esperaba, y no exclusivamente por ser el final de la carrera.

Bebo el último sorbo, me levanto y voy directa al baño. La congoja se ha apoderado de mi. Echo el pestillo y me quedo un rato sentada junto al lavabo. Pensaba que quizás no fuera más que un vaivén pasajero, pero lo cierto es que me resulta más y más difícil cada vez estar al lado de Luis en esta manera. Él no es tan frío...
Acerco la cara a loz azulejos, que refrescan mis mejillas, ardientes y húmedas y me quedo así un rato. Es lo único que deseo ahora mismo.