Fragmento #90 - Cuidados nocturnos

Sábado, 11 de Septiembre de 2010
En Sevilla

- ¿Luis?
- Mmmmm
- Luis, vamos...
- Ya voy.
Intento levantarlo, pero aunque es delgado y no demasiado alto, pesa mucho para mí. Le aprieto los cachetes, le paso un hielo por la frente, sin respuesta. Este tío está al borde de un coma etílico.
- Carla, ¿necesitas ayuda? -Nerea está preocupada, lógico.
- Sólo tengo que llevarlo hasta casa... o el hospital, no sé.
- No es para tanto. Sólo con dormir creo que será suficiente.
Me ayudan a meterlo en el coche. Apenas se mantiene de pie. En este estado no podemos dejarlo en su casa. Nerea quiere pasar la noche en el piso de su amigo especial, un chico que conoció durante el verano y que estudia también en Sevilla. Y los demás... cada uno va para un sitio. Así que me lo llevaré a casa. No queda otra.

Después de meterlo en el coche, me toca a mí sola lidiar con él y subirlo hasta casa. Es como un muñeco de trapo.

Consigo tumbarlo en la cama. Estamos sudando los dos, él por la bebida y yo por el esfuerzo. Le quito como puedo la camisa y los pantalones, dejándolo en ropa interior. Dios...
Hago el esfuerzo y me pongo el pijama (shorts y camiseta de tirantes, algo gastados). Le pongo una toallita de baño mojada sobre la frente. Para la fiebre siempre da buen resultado, espero que para la borrachera también. Le paso la mano por encima, para despejarle el pelo de la frente.

Se vuelve hacia mí, medio inconsciente. Está guapísimo, incluso así.
Dejo una botella de agua, fresca, en la mesita de noche, y me tumbo en la cama, junto a Luis. Pero el sueño no entiende de amor, y en unos minutos, camino de la mano de Morfeo.