Fragmento #92 - 12:01

Lunes, 13 de Septiembre 2010.
En Sevilla.

Pensando. Pensando. Venga a pensar.
Esto es insano. Como diría el poeta, Insane, como la canción que me escribió un día, de esos en los que compartíamos suelo y palabras.
Tengo que hacer algo para entretener mi mente, no pensar más. Son las doce de la noche, y aún no he podido dormirme. ¿Estaba realmente dormido Luis esta mañana? ¿O ha sido porque se le apetecía y como excusa se ha hecho el dormido-sonámbulo-recién despertado? Sea lo que sea, mi cabeza va a explotar de tanto pensar.

Me levanto, cojo el cuaderno donde voy escribiendo el día a día y un boli, y voy a la última hoja. Esta vez, no va a ser un relato tipo "diaro" de qiunceañera como hasta ahora. Algo me ronda por la cabeza. Dejo la mente en blanco, o lo máximo que se me permite en estos momentos, y me concentro en la idea vaga que se ha paseado hace unos segundos por ahí. Es difícil, pero he seguir.

Poso el bolígrafo sobre el papel, finalmente, y poco a poco van brotando las palabras.
"Kitty", no, no muy cursi, "Mary"... demasiado común. A ver... Lyria. Sí, me gusta. Puede que lo cambie más adelante, pero de momento se queda así. Primeras palabras. Una frase con sentido. Otra más. Ya van varias. Va tomando cuerpo, y se puede apreciar el primer párrafo. Ahora describo a grandes rasgos los hechos que van llegando a mi cabeza. Uno tras otro. Voy a contar una historia. No sé si será grande o pequeña, pero necesito escribirla. Hay una niña dentro de ella que quiere salir a la luz.

Los minutos van pasando, la noche avanza hacia la madrugada. No importa. Ver las palabras escritas sobre el papel, ya tiene su recompensa.