Fragmento #95 - Blanco

Viernes, 24 de Septiembre 2010.
En Sevilla.

Me pesan mucho los ojos. Los voy abriendo poco a poco.
Una luz muy brillante hace que los vuelva a cerrar.

- ¿Dónde estoy? -articula mi garganta, seca, dolorida y con una voz ronca que no parece mía.
Nadie responde. Ladeo la cabeza hacia un lado. ¿Me ha oído alguien? Lo intento de nuevo.
- ¿Dónde estoy?
- Está despierta. Venga. -una mujer, habla con alguien más- Estás en el hospital, querida.
- A ver... -una mano me levanta los párpados y me ciega con un rayo de luz-. Muy bien. Incorpórale la cama, Adela.
- Sí.
- ¿Qué me ha pasado?
- ¿Recuerdas algo?
Idiota, si recordara algo, no estaría preguntando.
- No.
- Muy bien, puede deberse a que todavía estás conmocionada. Será temporal -dice el que debe ser el médico. La mujer será la enfermera.
- Pero, ¿por qué estoy aquí? -lo intento de nuevo.
- Tuviste un accidente. No ha sido grave, pero te has roto la muñeca, y tienes algún que otro hematoma. Te hemos colocado un collarín, quizás te duela el cuello durante un par de semanas. Hemos comprobado que tienes las cervicales muy sensibles. Si no te cuidas, tendrás problemas en unos años.
- ¿Accidente? -espera, esto es mucha información para ¡ay! mi dolorida cabeza.
- Sí, en la Isla de la Cartuja.
- Te empotraste contra una farola, mujer -la enfermera me ahueca la almohada un poco- por suerte, el conductor que venía de frente pudo esquivarte.
- Adela... la Policía está fuera, son ellos quienes deben hablar con la paciente.
- Sí... pero mírela.
El doctor la fulmina con la mirada, ella calla y sale por la puerta. Él también, dejándome en manos de la pareja que está fuera esperando a que el personal sanitario realice su trabajo.
Oh oh, ahora me tocará declarar... Seguro que me ponen una multa. Y quién sabe qué más, si voy unos días a la cárcel por destruir mobiliario urbano. Creo que... me estoy poniendo algo melodramática.
Mejor espero a ver qué dicen.

Entonces, entran un hombre y una mujer con trajes oficiales. Creo que esto va para largo...