Fragmento #96 - Altas

Sábado, 21 de Septiembre 2010.
En Sevilla.

Sólo un día después, estaba fuera.
La Policía me había tomado declaración, y aparte de una multa y un puñado de puntos del carnet, por conducción temeraria y estrellarme contra mobiliario urbano, estaba libre. Por suerte, no había bebido, ni tomado otro tipos de sustancias que empeorarían la situación.
Me daban el alta a mediodía, y Nerea había venido de clase para recogerme y llevarme a casa. Al bajar las escaleras, la fuerte luz del mediodía me ciega los ojos, y allí, arriba de la escalinata, todo comienza a darme vueltas.
- Oh, nena, espera... ay...
Nerea intenta cogerme mientras doy tumbos hacia un lado y hacia el otro, trastabillando.
Llegamos hasta los bancos que hay fuera, donde nos sentamos.
- Vaya, has salido peor de lo que entraste, Carlita.
- Mmmm -ok, valoremos... sí, tiene razón.
- ¿No te da calor?
- ¿Esto? -señalo el collarín-. Es una tortura. Además, pica un montón.
Intento meter los dedos para rascarme, pero es imposible. Nerea se ríe por lo bajo.
- Por amor, se hace lo que sean ¿eh?
- ¿Quién ha dicho eso? -sigo con el intento, no poder hace que me pique más.
- Lo tienes escrito en la cara... y en el cuello.
Se vuelve a reír. Sarcasmo puro...
- La próxima vez, avísame para no ponerme cerca de por donde pases con el coche. Ay, si Luis supiera...
- No tiene que saber nada, no hay nada.
- Ya... -chasquea la lengua y menea la cabeza-. Bueno, vámonos, te dejo en casa.
- Gracias.
Me agarra del brazo y nos levantamos del banco, rumbo al coche. Ésa había sido de las noches que dejan huella, y lo había hecho a base de bien.