Fragmento #98 - Evasión

Lunes, 23 de Septiembre 2010
En Sevilla.

- Genial.
Precisamente lo que yopensaba, pero justamente de forma opuesta. Al contrario que parecerme bien, tener que hacer grupo con la víbora -ya se le iba a quedar ese nombre para la eternidad-, iba a ser insufrible. Y todo, porque se asume que en cuarto tienes tu grupo configurado, o al menos un par en los que encajas. Y el mío está con Nerea, Luis, Marta, y Fran. A veces, si son de cuatro, de seis o más, se agrega otro grupo conformado también por amigos. Pero ahora, se unía alguien totalmente externo... de "otros círculos".
- Oye, Luis, esta tarde tengo la casa para mí sola.
El apelado de mi amigo apenas hizo amago de mirarla.
- Mis padres aún no han vuelto, se quedarán hasta el miércoles en el chalet de la playa -sonrisita pícara-. ¿Te vienes a buscar info?
Sí, dilo más claro, que lo que quieres es echar un polvo con mi amigo.
- Mmmm es que ya había quedado para...
- Diles que se vengan, o bueno, lo postponemos y me voy con vosotros.
Interesada, acaparadora, víbora...
- Lo siento, no puedo, es que voy a... -¿Luis dudando?- a ir con mi abuela al médico.
¡Chúpate esa!
- ¿Sí? ¿Por qué?
- Tengo que llevarla en coche, a la mujer le cuesta moverse, y mi madre no tiene tiempo hoy.
- Pues voy con vosotros, ella necesita una mujer con la que charlar mientras espera, así no se aburre.
Digno de una actriz.
- No, vamos solos.
- Entonces, quedamos después.
- No, Ana, hoy no quiero quedar, lo siento.
Recoge los libros y se marcha, mirando al suelo. Al pasar junto a mí me ha mirado de reojo y ha apartado un poco la cabeza. ¿Qué coño le pasa a este tío?
- Bueno, nosotros nos vamos al parque, hasta la siguiente hora. ¿Te vienes, Carla?
- No, me quedo aquí. Quiero terminar... un par de cosillas.
- Nos vemos a las 12, aquí.
Nerea vacila, pero finalmente se marcha, no sin echarme antes una mirada de desaprobación. Pero ahora, después de tanto teatro, necesito desahogarme, escribir.
En el aula solamente quedan tres personas, y no la van a cerrar ni va a haber otra clase hasta dentro de hora y media. Es perfecto para continuar con mi pequeña historia. Lyria está más presente en mi cabeza ahora mismo que nunca. Está gritando por salir, por hablar, salta, se queda quieta, llora. ¿Se trata de mi estado de ánimo? ¿Mi alma reflejada en aquel pequeño personaje que comenzaba a tomar forma, en una novela? Un pequeño alivio para mi dolorido corazón, una distracción para mi cabeza.