Fragmento #103 - En la pista de baile

Jueves, 7 de Octubre 2010
En Sevilla

Primera fiesta universitaria del curso. Inauguración oficial. Noche al aire libre haciendo botellón, escondidos en La Cartuja. Después, a entrar en Aqua, ahora la llaman Rosso, discoteca de Verano. Es la primera vez que voy a entrar en este lugar, siempre he pasado por delante sin más. De hecho, no sé si me atrae el tipo de gente que habitualmente está dentro. Pero aquí estoy, con un minivestido, con los tacones más altos que puedo soportar (cinco centímetros, sí, muy poco), y pintada como una mona. Porque hoy venimos a desfasar, a ligar, a olvidar las penas. Raúl me convenció para venir con él, su novia y unos amigos. Me inventé una excusa mala ante cualquier plan de Nerea con tal de no tener que ver a Luis, y aquí estoy. Esperando en la cola, supuestamente entramos gratis.

Llegamos hasta el guardia de seguridad. Un asentimiento, Raúl y él se estrechan la mano, llaman a alguien, un hombre de traje de chaqueta, con quien se da un efusivo abrazo, y hace que entremos todos a la vez. Un grupo de más de diez personas.

Tienen preparado un reservado, en la planta de arriba. Desde ahí, se ve toda la pista de baile, al Dj, y a l@s gogós. Me siento entre varias chicas. Uno de los chicos me mira y me invita a una copa (de la botella que nos acaban de traer), la levanta, le imito, y bebemos en la distancia. Poco después estamos bebiendo juntos, él con el brazo por encima de mis hombros, luego bailando, y finalmente, bajamos a la pista de baile. Un pico, otro más, un beso, que sigue a otro, siento calor debajo de la piel, será el efecto de las copas demás que llevo. Música sensual, baile pegados, su mano recorre cada curva de mi cuerpo. Me da igual, sólo quiero disfrutar, Sólo por una noche.

Y de repente, un flash, un rostro que me recuerda a alguien, alguien que es quién sé que es. Detrás de él, estupefacta, otra persona conocida, una mujer, no dos. La primera me mira con sonrisa burlona, le pone las manos en el trasero al chico, mientras la segunda sigue con la cara blanca, y se acerca.

- ¿Qué coño te crees que haces?
- ¿Cómo? -no la he escuchado bien,
- Sigue así, ya estás totalmente jodida.
- ¿Qué?
Pone los ojos en blanco, menea la cabeza, se da la vuelta y se va. Es mona, dentro de lo normal, pero hoy está guapísima. No sé cómo no está liándose con nadie, seguro que tiene a todos los tíos de alrededor babeando por ella.

Mi pareja de baile, me estrecha la cadera, quiere seguir bailando, pero el chico se me acerca, se ha despegado milagrosamente de la zorra que estaba con él.

- Estás espectacular -medio grita en la oreja.
Huele a alcohol. Y a colonia barata de mujer.
- Pero veo que ya tienes pareja. Seguro que él te da mucho más de lo que yo puedo. Pasa buena noche.

En cinco minutos, ya no están ninguno de los tres.
Mi acompañante, tira de mi, quiere bailar, besarme, las copas no me dejan pensar claramente, y mi cuerpo desprende fuego. Pero en mi mente, se libra una batalla. Miro hacia arriba, Raúl nos saluda por un instante, y vuelve al reservado. Después de todo, y aunque tengo ese sentimiento de que no he hecho bien las cosas y tengo mucho que perder, creo que ha sido buena idea venir aquí.