Fragmento #107 - Al descubierto

Lunes, 11 de Octubre 2010
En Sevilla

Pensaba que iba a ser más fácil, pero la vuelta a clase se me está resistiendo.
Ana está encima de Luis en todo momento, y no lo deja ni un segundo. Así que aun habiéndolo en varias ocasiones, todavía no he podido acercarme a hablar con él a solas.
Pero ésta es la mía, ahora que se ha ido al baño y mientras va del "parque" hasta los aseos hay unos minutos.
- Oye Luis, no quiero que pienses que soy una... tú sabes -zorrona, puta, ligera de cascos... mejor no lo digo.
- Carla, no pienso nada, ya eres mayorcita.
Bajo la mirada.
- No soy así, es sólo que... no sé.
- Necesitas desahogarte, puedo entenderlo, pero pensaba que era algo más para ti -me coge las manos-. Sólo hazme un favor, no te folles a cualquiera, no sé si recuerdas lo que te dije o ibas demasiado borracha.
- No pierdas la...
- Esencia. Sí.
- Luis...
- Mira, tú... -se sonroja, mira hacia otro lado-, no es un buen momento. No quería formar parte de una lista de hombres a los que te has tirado o estás "en proceso de". Y no quiero perdert... ehm a ... una buena... amiga.
El corazón me va a cien por hora.
- No me gusta ser alguien con quien echar un polvo de despechada. Te considero algo más.
Me acaricia la mejilla, remete un mechón detrás de la oreja,
- Y... yo a ti... -logro articular.
- Es lo que crees, pero sólo es eso, sexo, necesidad. Tú, Carla, me gustas de verdad, -lo ha dicho, ¡lo ha dicho! ¿estoy soñando?- pero no quiero estropearlo. Nosotros no podemos estar juntos, no sería justo para ninguno de los dos.
No se imaginaba lo equivocado que estaba. Ni lo que dolían sus palabras.
Me levanto y paso junto a una Ana estupefacta. Marcho sin rumbo, sólo sé que estoy dentro del coche y que voy llorando al volante.