Fragmento #110 - Al despertar

Miércoles, 3 de Noviembre 2010
En una habitación

Por fin consigo abrir los ojos.
He soñado con cosas, personas, muy extrañas, como si estuviera en duermevela. Como un sueño muy ligero pero del que no puedes despertar.
Estoy mirando al techo. Es blanco.
Giro la cabeza, va muy lento, no sé por qué. Veo borroso. Distingo dos colores: verde la parte inferior, y blanco, todo lo demás. También hay unas manchas, dos, una grande y delgada, otra pequeña y gruesa. Se van haciendo más grande, se acercan a mí.
Poco a poco puedo enfocar más. Son personas. Son mis padres. ¿Qué hacen junto a mí?
Me hablan, pero eso hace que me duela la cabeza. Intento levantar el brazo, pero me pesa mucho. Lo dejo donde está.
- Oh, mi niña, pobrecita.
- Cariño, ya estás aquí, con nosotros. Te pondrás bien.
¿Qué? ¿Cómo? Y ¿por qué me hablan como si fuera una niña pequeña?
Toquetean algo detrás de mi cabeza, que no logro alcanzar a ver.
Enseguida viene una mujer vestida de blanco.
- Hola, querida, ¿cómo te encuentras?
Me abre los ojos y mira con una luz que me deja casi ciega, viendo puntitos por un rato.
- ¿Recuerdas cómo te llamas?
Intento hablar, pero sólo me sale un gruñido sin lógica. Tengo la garganta muy seca, tanto que duele.
- Espera, un poco de agua te vendrá bien.
Me levanta con una mano la cabeza, y con otra, me da agua con una pajita. Chupo. El líquido y el gesto hace que me escueza la garganta.
- Está bien, poco a poco -y la retira.
- Intentémoslo de nuevo, ¿recuerdas tu nombre?
- Sí -sale casi en susurro y con voz de camionero-, Carla.
- Muy bien -mira a mis padres-. ¿Sabes quién soy yo?
Niego con la cabeza, que responde con pinchazos y hago una mueca.
- Soy tu doctora, Maricarmen. ¿Y sabes dónde te encuentras?
Abro los ojos como platos. Giro lentamente la cabeza. Ahora es inconfundible. Ya sé dónde estoy.