Fragmento #118 - Tiempo

Lunes, 6 de diciembre 2010
En un pueblo de la costa gaditana

Celebremos el día de la Constitución. A nuestra manera, claro. ¿Y qué mejor sitio que la playa?
Con un aire que nos lleva, aunque hace sol, aquí estamos, plantados en este pueblecito tan especial, a la desembocadura del Guadalquivir. Porque hemos venido a comer paella y pescaíto frito. ¿Por qué no? Somos los mismos de siempre: Luis, Nerea, Marta y yo. Suele haber más gente con nosotros, dentro del "grupo", pero quienes estamos siempre juntos, somos nosotros. Además de que ahora se nos ha unido Raúl en muchas de nuestras salidas.

Yo voy con las muletas, la pierna hecha un cristo, y agujetas en el pecho, debajo de los brazos, en las axilas y hasta en la coronilla. Esta mañana me llegué como me dijeron a quitarme el ajustador, pero claro, no estaba mi médico, ni pasaban consulta. Lógicamente, es 6 de diciembre, y no hay más que pasantes a los que mejor ver sólo a distancia. No es por quitar mérito a estos médicos, pero muchos todavía están aprendiendo y no me inspiran la misma confianza que un médico experimentado...

Así que, como puedo, voy tirando hacia el restaurante. Me podrían haber dejado una silla de ruedas,
Mañana más les vale quitarme la cosa esta, que además me da miedo hasta de tocar vaya a ser que se enganche con algo. Al menos, me he puesto los pantalones más anchos que tenía, de la época "joven", en la que aún se llevaban, esa justo antes de entrar en la universidad.
- ¿Vas bien? -Luis, atento siempre.
- Sí, más o menos -por decir algo.
- ¿No necesitas ayuda?
- No, no, me las apaño.
- Te podemos llevar a caballito -sugiere.
Marta lo mira con cara de "espero no sea verdad".
- Voy, voy, poco a poco.
- Bueno, ya sabes, a mí no me importa -y me guiña un ojo.
Dios mío, he de darme prisa y llegar de una puñetera vez al restaurante, no quiero más sugerencias de este estilo... No soy una inválida, sólo tengo un poco jodida la pierna. ¡Por favor, que me quiten de una vez esta odiosa cosa!