Fragmento #119 - 4 AM

Madrugada del sábado, 11 de Diciembre 2010
En Sevilla

Una vuelta. Un pinchazo. Duele. Pica.
Otra vuelta.
Sigo sin poder dormirme. Tengo los ojos como platos.
Ya no tengo los dichosos tornillos, pero aún así, todavía es como si los pudiera notar.
El picor me está volviendo loca.
Debería estar de fiesta.
Pero, ¿quién quiere llevar a una cojita?
Además, no me gusta ser el centro de atención, y a una discoteca se va a bailar, ligar, y bailar más y más.
Me levanto, miro el reloj: las cuatro de la mañana.
La discoteca está cerquita, no tengo que caminar mucho. Hay una en la calle, aunque es más para yogurines. La que está de moda está junto al hotel Meliá, que es a donde han ido todos. Incluido Luis. Seguro que está ligando, besándose, cayendo en las garras de alguna loba muy pu...Doy un traspiés, ¡ay! eso ha dolido. Auauauuu... Eso por tener la cabeza donde no se debe.
Como diría mi madre, "castigo de Dios".
Alguien llama al timbre y doy un respingo. ¿Quién puede ser a estas horas?
Mejor no abrir, así quien sea se irá.
Otra vez el timbre.
¿Y si es un ladrón que cuando no escucha a nadie entra?
Ay ay ay, ¿qué hago ahora? ¡El móvil! Eso, llamaré a la Pol...
- ¡Carla!
Ups, me parece que...
- Ábreme, por favor.
Llego antes de que pulse otra vez el timbre.
- Sshh, no grites, y no llames más.
- Déjate de remilgos, anda. Ven aquí.
Se tambalea. Creo que no he visto a Luis nunca tan borracho como ahora. Me agarra, la pierna me da una punzada muy fuerte, no consigo sostenerme y caemos al suelo. Se me ahoga un grito en la garganta. Entre la caída e intento de quitarse de encima, le da una patada a la puerta, que se cierra con un fuerte "bum". Ha sido un buen golpe, pero él se está riendo. Sin saber por qué, se me pega.
Acabamos tumbados en la cama, aún riendo, juntos, y... revueltos.
Mi mente se resiste, pero mi cuerpo se entrega. Deja de pensar, Carlita, y esté bien o mal, VIVE. Y siguiendo al único pensamiento con lógica de la noche, me despojo de inhibiciones.