Fragmento #121 – Una de interrogatorio

Lunes, 13 de diciembre 2010
En Sevilla

Y con el lunes, llegó la normalidad. Vuelvo a clase, esta vez asistida por mi querida hermana, quien me lleva en coche.
- Te recojo a la salida.
- No es necesario.
- Insisto
- Ni que fueras mi madre
- Ella no haría esto –dice poniendo cara agria-. Mandaría a cualquiera, antes que darse el viaje para llevar a una inválida.
- ¡No soy una inválida! –protesto.
- Bueno, eso lo dirás tú, porque conducir sola no puedes, caminar a duras penas, y el coche… mejor no hablar de él.
- Sí, mejor dejarlo.
Mi pobre mini, había quedado con todo el frontal destrozado, como un acordeón, aunque por suerte, no había sido otro tipo de coche, porque duros son. Al menos, me había salvado la vida… si se mira de otra manera.
Ahora ya no tenía coche. A no ser, que alguien quisiera arreglarlo por mí (y pagarlo, básicamente). Y como si me estuviera leyendo la mente:
- Papá va a llevarlo al taller. Te lo arreglará.
- No necesito que lo haga. Podré arreglármelas.
- No seas tonta. Él lo hace porque sabe lo que te gusta, y le da lo mismo comprarte otro nuevo que repararlo.
Y es que no es un coche cualquiera, y sus reparaciones tampoco. En fin, un agradecimiento más que hacer a esta familia…
- Lo dicho, a las 14:30h estoy aquí a por ti.
- Que no, que me van a llevar a casa.
- ¿Quién? ¿Algún noviete?
- Joder, para ya –le doy un codazo flojito, no me gusta molestar a los conductores mientras van al volante. He comprobado que cualquier distracción puede llegar a ser mortal.
- De acuerdo, pero cualquiera que se sobrepase contigo, me llamas corriendo al móvil –me guiña un ojo-. Ah, y dile a ese tal Carlos que se ponga un babero la próxima vez que te vea.
- ¿Carlos? ¡Se llama Luis!
- ¡Caíste! ¡Ya sé su nombre!
Salgo del coche mientras se troncha de risa. Sí, mi hermana pequeña ha vuelto a pegármela, y sacarme la información que quería. En fin, qué haría sin ella.
- Cuidado al volver –le digo mientras la despido con la mano.
- ¡Mira quién fue a hablar!

Arranca y se pierde en la curva que hace el final de la calle.
Bien, ¿preparada? ¡Adelante!