Fragmento #124 - THE Party

Jueves, 16 de diciembre 2010
En Sevilla

- Vamos, que llegamos tarde
- Voooy.
Vaya, ahora se me rompen las medias. Todo esto pro las prisas. Como dice el refrán, vísteme despacio que llevo prisa. Y tanto.
- Pero ¿por qué no has empezado a arreglarte antes?
- Porque no creía que iba a tardar tanto –le replico.
Luis me tiene de los nervios. Voy a mi ritmo, no puedo hacer más.
Salgo por fin de la habitación, me pongo el abrigo y cojo las muletas
- Estás muy guapa –me piropea. ¿O es un intento de parecer menos culpable por las prisas?
- Anda, anda, tira.

Bajamos y cogemos un taxi. Aunque sea poco trayecto, por la noche y con una medio-cojita, mejor parecer lo menos vulnerables posible, además de seguir los consejos del médico y no forzarla mucho. Sí, sí, en una discoteca, con muletas y sin forzar la pierna, sí, es posible, hay asientos, así que de ahí sólo me levantaré para bailar alguna canción.

Llegamos a la puerta y nos están esperando Nerea, Raúl y la novia, Marta, Rocío, Cecilia, Marcos… ¿qué? ¿Marcos? ¿qué hace éste aquí? Y tal como me ve, se viene flechado.

- ¡Hola! ¿Cómo tú por aquí? –habla un poco fuerte, y huele a ron, ¿ya habrán estado haciendo botellona?
- Marcos, caray, qué sorpresa –cien por cien sincera-. Nada, que hemos quedado y venimos con Raúl.
- Vaya tío, no sabía que vosotras érais sus amigas… -me mira de forma lasciva de arriba abajo, no se corta un pelo ni teniendo a Luis justo a mi lado-. Oye, ¿qué te ha pasado?
- Un pequeño accidente. Ya estoy bien.
- ¿Seguro? ¿No necesitas ayuda? ¿Un hombre sobre el que apoyarte? ¿Alguien que te agarre para que no te caigas?
- Gracias, pero ya tengo quien lo haga –señalo con el pulgar a Luis.
- ¿Estáis liados? Coño, cómo iba a saberlo –se dirige a Luis-. Tío, perdona, no quería quitarte a tu novia en tu cara. No sabía nada, de verdad.
- Venga, va, no pasa nada –miro a ambos alternamente. Se nota que está bastante achispado-. Vamos para dentro.

- Oye, ¿qué hacía ese tipo coqueteando contigo sin cortarse?
- Es una larga historia, Nerea…
- ¿Lo conoces? –abre mucho los ojos y casi tropieza con uno de los escalones de la entrada a la discoteca.
- Sí, es un viejo… conocido –por llamarlo de alguna forma después de la última vez que nos vimos.
- Vas a tener que contármelo todo, lo sabes, ¿verdad?
A duras penas podía ver la cara de mi amiga, pero sabía que estaba poniendo cara de gatito de Shrek.
- Sí, pero no esta noche ni aquí dentro. Casi no te oigo.
Y era cierto, la música estaba muy alta dentro de la discoteca. Normal, para el sitio, claro.
- ¡Oki! –levantó el pulgar en señal de aprobación-. Ahora siéntate que vamos a buscarte algo de beber.


Luis me acompañó hasta uno de los pocos sofás que había, donde me hicieron un hueco, donde pasé casi toda la noche. A excepción claro de alguna canción en la que me levanté para bailar, pero no me separé de allí. Cosa que no ocurrió con Nerea, pues uno de los amigos de Raúl se la terminó llevando fuera de mi ángulo de visión. No, no fue Marcos, pero sí otro cortado por el mismo patrón. En fin, seguro que iba a recordad LA Fiesta por mucho tiempo.