Fragmento #125 – De After

Viernes, 17 de diciembre 2010
En Sevilla

Y cómo no, mi apartamento se convierte en el After de todo el grupo. O bueno, lo que queda de él. Algunos y algunas se han ido con los agregados de la noche, el resto descansa tirado en el sofá, en cojines por el suelo. Nerea no sé dónde está, no recuerdo haberla visto entrar. También puede ser que ando más achispada de lo que creía, porque Luis ha tenido que traerme medio a rastras hasta la habitación.
Tengo que ir al baño, la vejiga apremia, me levanto como puedo, apoyándome en todos los marcos de puertas, esquinas y pared que hay desde el cuarto hasta el baño. Abro la puerta, y… ¡sorpresa! Acababa de encontrar a Nerea, sobre la taza del váter, o más bien, encima de un tío, el cuál se hallaba sobre la tapa del mismo.
Salgo por el mismo camino que he entrado. Demasiado tarde, terminan mientras me doy la vuelta para cerrar la puerta. Embarrasing… ¡Fuck! Y nunca mejor dicho. Argh, ahora tendré por días la imagen de mi amiga montándoselo con otro en mi cuarto de baño. Puag, cada vez que me siente ahí no voy a poder ni mear. Encima, voy a tener que volver a entrar en unos minutos, porque el cuerpo humano es el que manda.
- Perdona –dice con la cabeza baja Nerea.
Parece avergonzada.
- No pasa nada… -mentirosa, pero qué le hago-. Al menos, espero que haya sido bueno.
Sonríe y levanta el pulgar.

Sale también él y entro yo. Inspecciono el lugar. No parece haber manchas del delito. Obviamente que no, claro, tonta Carla. Suspiro y libero la presión de la vejiga.