Fragmento #127 - Al salir de clase

Lunes, 20 de diciembre 2010
En Sevilla

Dos días más, y vacaciones de navidad. Hoy hemos terminado de ajustar guiones, etc., del telediario que tenemos que entregar a la vuelta de Reyes. La pega: tenemos plató para grabar el mismo 22 de diciembre... El último día, como siempre.

Recojo el portátil, me pongo el abrigo y salgo del aula de informática. Rocío me sigue.
- Carla, tía, ¿vienes o no?
Ah, por cierto, supuestamente vamos a organizar una cena de Navidad. No sé cuándo, porque en dos días la mayoría de ellos se piran a sus casas.
- He dicho que sí, pero si de verdad la vamos a hacer.
- Que sí, que sí, mañana en mi casa a partir de las ocho, ¿no? para hacerlo entre todas.
- ¿Y qué trae cada uno? - al menos, esta vez, no será en mi apartamento.
- Pues...
- Cuando tengáis la lista me decís.
Lo siento, pero no estoy de humor para esto. Tanta organización para nada, lo estoy viendo.
- Vaya humos.
Rocío se da la vuelta y regresa al aula de informática.
- Guao, ¿qué fue eso? ¿Alguien tiene un mal día?
Esa voz me suena, demasiado…

Mi hermana está plantada en el pasillo, con el móvil en una mano, y la otra en la cadera, pose tipo jarra.
- ¿Hola?
- ¿Hola? No sé, esperaba algo más efusivo.
- Perdona si no salto de alegría, pero me duele la pierna todavía.
- Vale, vale -hace aspavientos con la mano libre-. ¿De verdad vas de comida de Navidad?
- Cena, oficialmente. y no sé, ya veré, según el plan que haya -me encojo de hombros y caminamos hacia el ascensor-. ¿Por? ¿Algún otro plan mejor?
Desvía la mirada. Mala cosa.
- Suéltalo ya, ¿qué quieres que hagamos?
No responde, le doy espacio. Algo bueno no es, la conozco, siempre se queda en silencio hasta que logra hablar.  Llegamos al coche y nos sentamos dentro. Hago contacto, y arranco. Miro por el retrovisor y a ella alternativamente. Demasiado tiempo. Comienzo a bajar la cuesta del túnel de "ingenieros".
- ¿Ayudarme con la mudanza?