Fragmento #136 - Uno más

Lunes, 24 de enero 2011
En Sevilla

Segundo examen. Fin de semana de estudios, apenas he salido de la biblioteca. Por suerte, abren el fin de semana. Ahora me cuesta trabajo concentrarme en casa, aunque no esté mi hermana por aquí merodeando. Además, veo la cama y no dejo de pensar en Luis, en que tengo sueño...

Se me abre la boca. Estoy terminando, me queda el repaso general para ver que está todo bien, sin faltas (nunca comento faltas, pero en cualquier momento se podría pasar alguna), que no me he saltado preguntas, etc. Tengo un pequeño trauma con esto último, desde 4º de la ESO, cuando en un examen de inglés hice la aprte delantera, me quedé media hora esperando y no dejaba de ver a mis compañeras venga escribir. Pensaba que me había vuelto lista, que había estudiado mucho y por eso había terminado ya, cuando la profesora dijo que quedaban cinco minutos para el final. A una de mis compañeras se le ocurrió preguntar sobre la puntuación de un ejercicio, que curiosamente yo no encontraba en mi hoja. La recorrí de arriba abajo hasta que me dio por darle la vuelta... ¡y tenía toda la parte de atrás sin hacer!

Desde entonces, lo primero y último que hago, es girar el examen, contar las preguntas y mirar el reloj, dividiendo mentalmente cada parte en los minutos que me llevaría completarlo. Sí, algo lógico para cualquier estudiante, pero para mí se había convertido en un pequeño trauma y obsesión desde entonces,

Dos minutos después, terminado. Me levanto, dejo el examen en la mesa del profesor, recojo mis cosas y salgo por la puerta. Uno más, hecho, y uno menos, por hacer.