Fragmento #141 – Streets, mojitos and pussy cats

Noche sábado-domingo, 5 de febrero 2011
En Malta

La calle, realmente una escalera que lleva desde los primeros pubs y la zona de la costa, hasta el interior del barrio, está lleno de eso: pubs y discotecas. Por supuesto, chavales que hacen suya la calle, algunos de no más de 15 o 16 años. Otros, de nuestra edad.

Coches-discotecas ambulantes, se paran en la plaza que está delante de esta calle, y la de los alrededores, donde se concentra la marcha maltesa. También delante de algunos negocios tipo bazar, que hacen el agosto vendiendo los “lotes”. No sé cómo se llaman en maltés, ni en inglés, pero el contenido de las bolsas blancas es el mismo.

Y con estos coches, grupos de “niñatillos”, chulos, y música, están las chicas. Algunas verdaderos putones verbeneros, con una falda que debería llamarse cinturón ancho.
No es que las modas y tipo de gente diste mucho de la juventud española. Pero sí es cierto que aquí las minifaldas son mucho más cortas. Por decir, casi inexistentes.

Vamos caminando, y vemos como grupos de chicos se acerca a grupos de chicas, inetntan ligárselas, alguno con más éxito que otro. Un brazo por encima del hombro, invitación a una bebida, una risilla provocativa y ¡alehop! Morreo y seguro que para la era que se la lleva.
Verlo me pone enferma. ¿Es que no entienden de decencia? Vamos, ni que yo fuera una vieja recatada, pero se pueden hacer las cosas con más elegancia. Si es que la juventud de ahora mismo no respeta nada.

De uno de los pubs sale una canción pegadiza, mientras entra un grupito de chicas, cortadas por el mismo patrón. La reconozco enseguida: Don’t cha, de Pussycats Dolls. Les viene al pelo, porque me recuerdan a eso: cats doll con un pussy muy grande y caliente pidiendo a gritos que las monte un gato.