Fragmento #150 - Semana Santa

Domingo, 17 de abril
En Sevilla
Ya abril.
Semana Santa. Flores en las calles, nazarenos, procesiones, cera en el suelo, sentimientos a flor de piel, saetas y llantos, primavera. Es Sevilla.

Y nuestra primera juntos. Sin embargo, ninguno de los dos es muy capillita, pero él mucho menos que yo. Así que, pese a querer ir a ver varias procesiones, entre ellos la Borriquita y la Paz, vamos las que se ven de toda la vida, hemos terminado tomando café en el Starbucks, que está lleno a rebosar, claro está.
Comienzo a aburrirme. No sólo ahora, sino de la situación, de la relación.
Sí, llevo poco tiempo con Luis, pero pensaba que iba a ser más… mágico. Sin embargo, no es así. Tiene mucha dulzura, es cariñoso, bueno, fiestero en su punto justo, pero le falta… algo. No quiero más chicos que me bajen la luna, sino hombres que me monten en su moto y me lleven a ella.
Quizás pido demasiado. Quizás me he vuelto exigente. Quizás ya no le amo. Eso no es un quizás. Es una afirmación.
Y no puede seguir así por mucho tiempo. Ninguno de los dos debe perder más el tiempo.
He de pensarlo bien, pero sólo veo una solución.