Fragmento #155 - Bajo el sol del verano

Viernes, 2 de julio
En Sevilla
Estaba decicida. Habíamos quedado a las siete de la tarde. Mes de julio.
Las fiestas de la Graduación, post-graduación y despedida habían pasado. Ahora sólo quedaba el verano por delante. La gran mayoría de mis compañeros se marchaban ya, sólo quedaban los rezagados que tenían que hacer el examen final de recuperación, o los que se quedaban otro año por motivos varios. De todas formas, casi todos nos habíamos despedido, unos con lágrimas en los ojos, otros con alegría.
Ahora, era mi turno, una doble despedida, quizás más amarga.
Luis me espera en el portal. No había querido subir, algo se intuye.
Bajo y le propongo dar una vuelta, caminar me ayuda a que fluyan las palabras. Pero no era fácil. Mientras hablo, primero dando rodeos, finalmente, al grano: la relación había acabado, estábamos cortando.
No le pilló por sorpresa, pero no esperaba que fuera tan tajante, sin darnos un tiempo y demás, como hacen muchas parejas. No quiero tiempo, si hubiera posibilidad en un futuro, se volvería a hablar, pero para nada atarme durante meses viendo si podemos o no superarlo, cuando antes no se ha conseguido.
Nos sentamos bajo el sol de la tarde, más o menos agradable antes de que subieran las temperaturas propias del mes de julio. En él, nos damos un abrazo, un "quedamos como amigos pero primero hay que hacer el duelo". El amor había fallecido, teníamos que darle un entierro digno. Sin besos, un "estaré aquí para lo que necesites, como amigo".
Después, cada uno nos vamos por nuestro lado. Giramos la cabeza para ver a cada cual caminar y si también se gira. Debemos hacerlo a destiempo, porque no coincidimos. Nos alejamos, quizás algo tristes, pero también libres. Con el futuro por delante.