Fragmento #158 - Despedidas

Viernes, 21 de Octubre
En Sevilla
Últimos preparativos. Embalar. Dejar limpio el piso. Ropa de verano recogida. Todo impecable. Hora de las despedidas. Pocos amigos quedan aquí ya. Llamo por teléfono a mi hermana. Vendrá a tomar café, y de vez en cuando le echará un vistazo al piso, para comprobar que todo está en orden. Nadie lo utilizará en mi ausencia.
Me llevo el Mini. Me va a venir estupendamente, sobre todo para ir a comprar al Mercadona, que está algo alejado del piso de alquiler.Tengo un DIA cerca, pero no es lo mismo.
Además, si salgo, o si quiero ir al IKEA, lo voy a necesitar. Mientras, a diario usaré el metro. Pero el centro del máster está a diez minutos andando -cuesta arriba, eso sí-, del piso.
Me llevo mi lamparita de estudio, un organizador de ropa que tengo en el armario, y un par de cajas para almacenar cosas. Llenas de ropa, por supuesto. Una maleta grande y otra pequeña, mi plumón de la cama, y listo. No necesitaré nada más. Sólo congeniar con las compañeras de piso y del máster. A ver qué tal se da la convivencia.
Miro al rededor y me entra la nostalgia. Sin duda, volveré a casa tras terminarlo. No quiero quedarme en Madrid, quiero vivir en mi piso, en una ciudad tan bonita como Sevilla, donde el corre-corre no sea el pan de cada día. Me siento en el sofá, a esperar a mi hermana. Un par de lagrimillas se me escapan y sorbo la nariz antes de que llame al timbre. Ha llegado la hora.